Viejito Pascuero me porté mal este año


Viejito Pascuero me porté mal este año
22 de diciembre de 2009
Esa es la frase que los adultos vinculados a Celulosa Arauco deben estar repitiéndose en la zona de San José de la Mariquina, mientras sus hijos toman juguetes plásticos hechos en China. Este año, como nunca antes, los individuos que reciben dinero (recolectado de la orilla) para cometer actos violentos y sembrar el miedo, se dieron cita para celebrar la Navidad por adelantado; eso han hecho todo el tiempo: celebrar cuando no han ganado nada.
Así van reemplazando la vegetación nativa por pinos que dejan sin agua, cambiaron dignidad por unos pocos pesos; amistades de toda la vida por un sueldo mugriento; quieren regalar un territorio que ni siquiera les pertenece y ensuciar un mar que con cada oleaje les recuerda que está ahí hace miles de años.
Es un absurdo eso de pretender que hay nieve en diciembre, porque claro, nuestros vendidos quieren hacer creer que el sur es el norte.
Acá hace calor, es verano, no hay renos ni trineos.
Si no hay agua no hay nieve, si no hay comida no hay viejito panzón, si no hay buenos deseos menos hay cartas. Lo que le interesa a Celco es llenarse de duendes regalando sus conciencias, trabajando para ellos.
Como este año ya no pudieron jugar al amigo secreto porque se reveló su identidad; entonces optaron por disfrazarse de benefactores de la comunidad: antes pretendieron celebrar un Dieciocho de Septiembre, ahora quieren cambiar el agua por cola de mono para sus borrachos sedientos.
Lo que quiere Celulosa Arauco es meternos a todos en un pesebre, a cielo descubierto y lleno de burros con promesas de regalar oro, incienso con olor a contaminación y en vez de mirra un ducto.
A los ilusos que nos creen ofendidos porque ellos reciben un par de sueldos mínimos, porque valen tan poco que la empresa les proyecta la vida a diez años y nada más, les decimos: Celebren su desgracia, pongan sus luces y en el centro un pino o un logo de Celco que es lo mismo, a estas alturas pinos hay en todos lados y vendidos que hacen más ruido que campanitas, también.
Espíritu Navideño puede existir, niños pobres tapados sólo con ropas viejas pero dignos, también pero el Viejo Pascuero de Celco, no.
Bajo el agua no hay pinos; el Pueblo Mapuche y los pescadores artesanales saben que las cosas no entran por las chimeneas ni vienen del Polo Norte; menos cuando hay gente portándose mal, vendiendo los sueños y robando lo que no es suyo.
Estamos a unos días del 2010 y seguimos con nuestro Mar limpio, amenazado desde 1996.
¡No al ducto!
¡Feliz Limpio Mar!
Movimiento por la Defensa del Mar


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