MAPUCHES EXIGIRAN DINERO A CELCO POR PASO DEL DUCTO

La firma logró un acuerdo económico con la mayoría de los pescadores de Mehuín, pero ahora deberá dialogar con los lafquenches, dueños de las tierras donde pasaría el ducto que evacuará los residuos de la planta Valdivia.


Todos hablaban de los pescadores de Mehuín, que por 11 años se habían opuesto tenazmente a que la empresa Celulosa Arauco pudiera materializar su proyecto para evacuar en la costa de esa localidad los residuos industriales de su planta de Valdivia. Y finalmente los habitantes del poblado dijeron que sí, que colaborarían en los estudios para construir el ducto. El acuerdo costó más de US$ 8,9 millones a la firma, pero no será el último.

A pocos metros de la costa viven más de 500 familias lafquenches, un pueblo de la etnia mapuche que es dueño de buena parte de las tierras vecinas por donde pasaría el ducto de la empresa Arauco.

La firma deberá conversar con ellos, algo que esas comunidades tienen muy claro. “Hay que sentarse a conversar el tema y llegar a un acuerdo monetario considerable”, anuncia María Elena Antilén Peña, de la comunidad Rayén Lafquén.

TIERRAS ANCESTRALES

Celulosa Arauco está mandatada por el gobierno a buscar una alternativa para evacuar sus residuos industriales en un lugar distinto al río Cruces. Ello, tras la muerte y masiva migración de cisnes de cuello negro desde el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter en 2004, hecho donde no está comprobada la responsabilidad de la firma, pero que originó una fuerte polémica con las autoridades y la comunidad.

La empresa analiza construir un ducto de más de 50 kilómetros, cuya salida estaría ubicada unos 20 kilómetros al sur de Mehuín. Hasta esta semana el 90% de los pescadores de los cinco sindicatos de Mehuín firmaron el convenio económico por el cual se comprometen a apoyar los estudios para realizar la obra. Pero aún falta la opinión de las comunidades lafquenches.

Las 500 familias que conforman las 25 comunidades de esa etnia reclaman que nadie les ha preguntado si permitirán el paso del ducto por sus tierras, que consideran ancestrales y sagradas. Son cerca de 2.500 los lafquenches que viven en la zona, donde se dedican a la agricultora, a la pesca y a la recolección de algas.

Pese a que la opinión no es unánime, la mayoría de ellos está dispuesta a dialogar si es que la empresa quisiera instalar el emisario en sus tierras. Y tal como lo hicieron pescadores, anuncian que todo pasaría por un acuerdo económico.

Así lo cuenta María Elena Antilén Peña. “No estamos cerrados al diálogo, pero tampoco aceptaremos migajas. Queremos un acuerdo monetario que nos permita subsistir, ya que las tierras son fruto de tradición y esfuerzo”. Griselda Mera Orellana, de la misma comunidad, dice que “estamos dispuestos a dialogar y llegar a un acuerdo. En lo personal, el mar no nos beneficia, ya que vivimos principalmente de los productos que extraemos de la tierra, como papas, arvejas y porotos, además de la crianza de vacunos y porcinos”.

Alejandro Cañulaf agrega que “tendríamos que ver los beneficios y perjuicios que un ducto traería a la zona. Y no aceptaríamos lo mismo (dinero) que los pescadores”.

Hay otros que se oponen, como María Viviana Nahuelpán, secretaria se la comunidad Leufumapu de Missisippi. “Vivimos de los productos que nos da el mar, por lo que no estamos dispuestos a dialogar bajo ninguna circunstancia”.

Isaúl Paillán, pescador y buzo de la comunidad Chan-Chan, asegura que “soy nacido y criado acá, mi familia desde siempre vive acá, trabajo y vivo de los recursos marítimos, por lo que no me vendo por unos cuantos millones”.

COMUNIDADES

Consultado por la nueva etapa que deberá enfrentar la empresa con las comunidades mapuches, el gerente de Asuntos Públicos de Arauco en la Región de Los Ríos, Angelo Romano, señaló a La Tercera que “el acuerdo al que se llegó con los pescadores artesanales de la Caleta de Mehuín es una muestra de flexibilidad para resolver un conflicto que no le estaba haciendo bien a Arauco, ni a la comunidad, ni a las autoridades. Más allá de eso, no constituye un parámetro en cuanto al tipo de relación que queremos consolidar con nuestros vecinos”.

Como antecedente, la firma destaca un proyecto de cultivo y venta de murta silvestre que realiza desde agosto de 2005 con la comunidad de Alepue, uno de los grupos lafquenches de la zona. La empresa reprodujo 19.000 plantas en uno de sus viveros y ayudó al cultivo de cinco hectáreas de la comunidad.


Fuente: La Tercera

Publicada el lunes, 26 de noviembre de 2007

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