Pescadores que rechazan acuerdo con Celco queman barco de dirigente

Alejandro Rosales, desde Valdivia


18/10/2007 20:45

Alrededor del medio día, en la caleta de Mehuín, se realizó una masiva reunión con la comunidad, donde dirigentes de los pescadores opositores al ducto dieron lectura al acta notarial que ratifica la propuesta de la empresa de construir un ducto para evacuar residuos desde su planta en Valdivia, tras el pago de U$8,9 millones a un total de 99 pescadores de la caleta. Los pobladores se encontraban exaltados, gritaban consignas en contra de Celco y de sus compañeros a quienes tildaban de "vendidos".

A un costado de la caleta, y con pancartas que decían "el mar no se vende" o "váyanse vendidos", permanecían en tierra seis botes de parte de los 14 integrantes de los pescadores de Mehuín que firmaron el acuerdo con Celco y que recibieron el cheque de $ 3 millones hace unas semanas.

El dirigente que llevó las riendas de todas las manifestaciones efectuadas en Valdivia fue Jimmy Becerra, quien lideró la "lucha" de los pescadores en contra de Celco en los años 1996 y 1997. Ayer acudió junto a otros cinco pescadores hasta la mencionada notaría a Valdivia donde sustrajeron las actas firmadas por Arauco y dirigentes de dos sindicatos. Luego, presidió la asamblea en caleta Mehuín.

Pero lo más grave ocurrió a las 16.30 horas, cuando un numeroso grupo de pescadores acudió hasta caleta Queule, IX Región, donde quemaron un barco de pesca de mediana envergadura llamada "Marisela", propiedad de Carlos Salazar, presidente del sindicato Número 1 de Mehuín, y quien fue uno de los dirigentes que firmó el acuerdo con Arauco.

Antes de comenzar el abordaje de la nave, los pescadores no permitieron que la prensa tomara imágenes del atentado, agrediendo a algunos camarógrafos e intentando quitarles sus equipos de trabajo.

Según argumentaban, lo hacían debido a que "las imágenes difundidas en agosto pasado cuando pescadores subieron a barcos de Celco y rompieron botes zodiac –previo a los disparos de balines de marinos hacia los mismos pescadores-, tienen a varios pescadores siendo investigados por la Fiscalía de San José de la Mariquina".

Las seis personas llevaron el barco a un lugar más profundo, pero se percataron que no había fondo suficiente para hundirlo, así que decidieron quemarlo, arrojando bencina en la cubierta y prendiéndole fuego.

Una vez que el barco estaba en llamas, se replegaron y llegó bomberos, quienes no pudieron hacer nada. Con cuerdas acercaron el barco hacia la orilla para poder apagar las llamas, pero todo fue inútil.

QUEMA DE ACTA
En la mañana, seis miembros del Sindicato Número 1 de pescadores de la caleta Mehuín, entraron a la notaría de la abogada Carmen Podlech en Valdivia y sustrajeron el acta en donde aparecen sus firmas aprobando el acuerdo con Celco. Dichas firmas ratifican la propuesta por parte de la empresa de construir un ducto para evacuar residuos desde su planta en Valdivia, tras el pago de 8,9 millones de dólares a un total de 99 pescadores de la caleta Mehuín.

Según relata la notaria los trabajadores querían eliminar sus nombres de las actas, porque no estaban de acuerdo con el convenio. La profesional dijo que ella les podía leer el documento, sin embargo, los pescadores decidieron llevarse el acta, fotocopiarla y quemar las copias en la Plaza de la República de Valdivia, argumentando que ellos "no venden su mar."

El documento, firmado por los presidentes de los sindicatos, es indispensable para la entrega de los cheques. Tras este incidente la copia original fue devuelta a la notaría.

Jimmy Becerra, que además lideró la oposición a la construcción del ducto los años 1996 y 1997, volvió a alzar la voz. "Siempre hemos dicho 'el mar no tiene precio' no lo vamos a vender ni transar. Celco hizo un negocio equivocado con personas que no viven en Mehuín, que trabajan en empresas forestales y madereras, y con Joaquín Vargas que creó un sindicato fantasma con puras mujeres. Todo esto nos da más fuerza", indicó

DETALLES DEL CONVENIO
El convenio compromete a la empresa a respetar el derecho de los trabajadores a su actividad pero, a la vez, los obliga a trabajar para que el emisario submarino se convierta en una realidad.

En el acuerdo se consigna que se cancelarán $ 3 millones a cada uno de los 99 trabajadores al momento de firmar su acuerdo. A ello se sumará $ 1,5 millón al finalizar la primera etapa de las mediciones y toma de muestras, e igual suma al finalizar la segunda. Además, se cancelará un millón de pesos por persona cuando la autoridad otorgue su aprobación al EIA y una suma igual cuando empiece a operar el emisario. En ese mismo momento se entregarán $ 5 millones adicionales a cada sindicato.
Además, trimestralmente se pagarán "dos ingresos mínimos mensuales" (unos $ 288 mil) hasta llegar a 120 cuotas.

RIVALIDADES
Las negociaciones han generado reacciones entre los trabajadores, liderados por Joaquín Vargas y Eliab Viguera: el primero apoya el convenio, y el segundo anunció una resistencia violenta como la de agosto de 2006, cuando la Armada denunció el uso de armas para sabotear barcos de la celulosa.

Estos enfrentamientos han llegado a la calle: los grupos se insultan en la vía pública y los hijos de los trabajadores han llegado también a enfrentarse en los colegios.

El Ministerio Público sigue investigando una denuncia de presuntas amenazas contra los opositores

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