PREOCUPANTE SITUACION DE CISNES DE CUELLO NEGRO QUE LLEGARON A MEHUIN

Frente al sindicato de pescadores de Mehuín, cientos de cisnes llegados desde el santuario Carlos Anwandter intentan sobrevivir comiendo en praderas.


La migración de más de 5 mil cisnes de cuello negro y la muerte de otros cientos en el santuario de la naturaleza Carlos Anwandter del río Cruces durante el año 2004 y 2005, luego de la puesta en marcha de la planta de Celulosa Arauco y Constitución (Celco) sigue preocupando al mundo científico.

El “nuevo conflicto” que enfrenta la empresa forestal con la comunidad de Mehuín y Queule dejó en el olvido la tragedia ecológica, considerada por expertos una de las más importantes y escandalosas vividas en el país en las últimas décadas, sin embargo para las personas que llegaron a la zona costera de San José de la Mariquina a conocer en terreno la situación de los pescadores no pasó desapercibida la nueva colonia de cisnes de cuello negro que llegaron hace casi 2 años y que deambulan por las praderas en busca de alimento, justo al frente del sindicato de los trabajadores del mar.

Un letrero, en la entrada de Mehuín, es testigo de la llegada de estas aves. "Llegaron solos, no los fuimos a buscar, pero aquí los vamos a cuidar", dicen sus inscripciones.

PREOCUPACION

Roberto Schlatter, médico veterinario, ornitólogo de especialidad y director del Instituto de Zoología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile, explicó que los cisnes que llegaron al río Lingue, se encuentran en una situación anormal de acuerdo a las características de la especie y que la sobrepoblación ocasionó un sobrepastoreo en el luchecillo existente hasta antes de la tragedia del Cruces.

“Los cisnes han estado adaptándose a la vegetación sumergida, pero también han tenido que salir a pastar a un sitio eriazo, al frente de la caleta, donde se juntan con otras especies y conviven alimentándose de la vegetación existente en el lugar”, relató.

Para el profesional, por el momento esta es una situación que se esta creando como alternativa por la falta de comida en el santuario del río Cruces.

Schlatter comentó que el problema más preocupante es que el tipo de alimento que están consumiendo los cisnes no aporta los requerimientos necesarios ni adecuados para reproducirse.

“Nosotros teníamos más de 500 parejas que se reproducían en el santuario y eso se acabó. Entonces todos estos individuos (cisnes) que andan picoteando por aquí y por allá, buscando nuevas técnicas para poder hacer uso de pasto, de vegetales no van a estar en condiciones de reproducirse. El problema es que no se van a reproducir”, sentenció.

Publicada el lunes, 11 de septiembre de 2006

Páginas vistas en total

Desde donde nos visitan...

Clima en Mehuín