TERESA CASTRO, MUJER DE MEHUIN: "NOS MUEVE LA SOBREVIVENCIA"

Teresa Castro, esposa del vocero de los pescadores de Mehuín, Eliab Viguera, relató a Valdivia Noticias el drama que vive la localidad desde 1996 cuando Celco inició por primera vez el intento de descargar sus riles a través de un ducto al mar.


Teresa Castro es una de las "mujeres de Mehuín" que diariamente están "dando la pelea" en el sector de la caleta apoyando en todo lo que los pescadores requieren para mantener a raya a los remolcadores de Celulosa Arauco y no ingresen a la zona a hacer estudios.

Es esposa del vocero del Comité de Defensa del Mar, creado en 1996, cuando Celco intentó llegar con un ducto hasta la misma playa de Mehuín.

En esta franca y emotiva entrevista, la mujer contó sus vivencias y las motivaciones que tuvo junto a su marido para defender tenazmente una forma de vida y subsistencia que hoy, tale vez no existiría si Celco hubiera logrado llegar a descargar sus riles contaminantes al mar, frente a su casa.

Hasta la llegada de Celco a la región, tenía una vida apacible y tranquila, lo que más tarde se transformó en una pelea por el futuro de sus hijos y para que sus “nietos no tengan problemas por la contaminación”. Dice tener los argumentos a la vista de todos los chilenos en el río Cruces.


P: ¿Cuál podría ser un resumen que usted haría en estos diez años desde el primer conflicto con Celco hasta el que viven hoy?

TC: El resumen es victorioso por un lado, ya que la defensa de mar ha sido efectiva tanto por parte de los pescadores, las mujeres, los lafquenche y toda la comunidad en general. Creo que desde el año 96 hasta ahora nosotros somos un ejemplo para todos, en el resguardo de nuestro medio ambiente, porque sin ser ecologistas ni ambientalistas, nosotros estamos luchando por nuestra sociedad, ya que en este conflicto luchamos por nuestra fuente de vida que es el mar.

En el 96 nosotros fuimos amedrentados de la misma manera, con la diferencia que ahora Celco tiene más apoyo de la Armada, Carabineros y las autoridades. Y aunque los pescadores naveguen en botes de madera y Celco navegue en grandes barcos y con resguardo, lo que nos mueve es la sobrevivencia.


P: ¿Cuáles han sido sus motivaciones durante el conflicto?

TC: La primera vivencia y la primera motivación que tengo en el conflicto, es que nací y me crié en esta localidad y ahora tengo hijos aquí. Adquirí un compromiso con mi pueblo, mirando la sobrevivencia de la nuevas generaciones, porque teniendo el precedente de lo que ha pasado en el Golfo de Arauco con la contaminación de las plantas de celulosa, me queda muy claro lo que ha pasado en mi país con la contaminación y si vamos más lejos a lo que pasó en el mar Báltico que también fue un desastre ecológico.

Entonces el motivo de estar en esto es el hecho de poder devolver lo que Dios me ha dado aquí y poder defender el mar que para mí es todo. Habría sido terrible que Celco ganara en el 96 y hubiera puesto el ducto. Si esto no ha resultado es porque nosotros no hemos querido. No quiero vivir en otro lugar, no quiero tener otra vida, no me interesa eso porque aquí yo lo tengo todo. Ni la plata ni las presiones nos van hacer desistir de nuestra defensa del mar, de nuestro mar.


P: ¿Cómo ha participado a lo largo del conflicto?

TC: En primera instancia trabajaba en la Universidad Austral en el área de proyectos con el profesor Eduardo Jaramillo. Infelizmente se me despidió en parte por una decisión de la propia universidad de entregar las dependencias del laboratorio en Mehuín para más tarde poder hacer el monitoreo en el mismo lugar. Trabajaba en el laboratorio con Eduardo Jaramillo y con él tuve una convivencia desde pequeña y tuve que decirme si quería irme de Mehuín a trabajar a otro laboratorio con mi esposo o lisa y llanamente quedarme y perder mi empleo. Finalmente decidí quedarme defendiendo el mar. Posteriormente se detonó todo esto en mi contra porque con Boris Hualme, que es uno de los werkenes lafkenches, coordinamos reuniones con estudiantes dentro de la universidad en las cuales muchas veces fuimos atacados por nuestras decisiones. Pero ahora podemos ver que con todo lo que nosotros hicimos en ese tiempo la gente de Valdivia lamenta no haber tomado una posición más clara con respecto a Celco y ahora hay un desastre en el santuario. También ha habido publicaciones donde he participado como la de la Universidad de Rosario en Argentina a nivel universitario y en la Austral, todo como testimonio que sirva a las personas a crear conciencia. Ahora estamos viendo la posibilidad de escribir un libro que tenga el mismo fin además del documental Ciudad de Papel. He hecho tanto en este conflicto y me he involucrado de muchas maneras en esto. Creo que si fuera política tendría un cargo con todo lo he hecho en esto.


P: ¿Cómo qué cosas ha hecho?

TC: Fui una de las personas que formó el Comité de Defensa del Litoral de las regiones Novena y Décima en el año 96. Estamos en todas partes como en Temuco, en Valdivia. En cualquier lugar donde pueda cooperar para que la contaminación de Celco no llegue al mar, voy a estar.


P: ¿Cómo ha sido su vida en estos años, desde el 96 que comenzó todo hasta ahora que vuelve a reflotar el conflicto?

TC: Desde que este proyecto comienza y más tarde, cuando la Corema lo cambia porque la empresa encarecía sus costos y le ofrecen a Celco cualquier otro cuerpo de agua que no sea el Cruces y lo enfocan hacia el mar, mi vida cambia. Antes tenía una vida apacible y tranquila pero se transformó en una preocupación, puedo tener nietos y no quiero que tenga problemas por la contaminación o que a cualquiera de los que están en Mehuín les pase algo por la contaminación. Lo que me dejo mucho más inquieta en el 96 fue cuando el proyecto ingresa y es aprobado por la Corema con una planta de tratamiento terciario hacia el santuario de la naturaleza que supuestamente tenía una gran tecnología. Veía un poco lo que te decía antes del mar Báltico, que los primeros signos de contaminación se comienzan a presentar en unos tres o cuatro años. Pensé que, por la tecnología la contaminación se vería mucho tiempo más tarde en el santuario, pero todo se me transformó cuando se vieron los resultados después unos meses.

Entonces para mí el desastre del santuario me hace pensar de una forma tétrica lo que a Mehuín le podría pasar. No hay que olvidar que para el mar será sólo tratamiento secundario pero si falló el terciario, ¿qué podemos esperar aquí?

Si el equipo de investigadores de la Universidad Austral encontró en el santuario metales pesados, compuesto organoclorados y, en laboratorios extranjeros, dioxinas entonces ¿qué vamos a encontrar en el mar si es que llegan a instalar el ducto?

Por eso damos hasta nuestras vidas para que no pase".



Escrito por:
Alfredo Arellano

Publicada el jueves, 24 de agosto de 2006

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